Realizador mexicano residente en París, Emilio Maillé posee una gran experiencia en el terreno del documental y como asistente de dirección de varios largometrajes de televisión. Su incursión en el mundo de los toros le llevó a realizar Manolete, y por otro lado su fascinación por la obra de Luis Buñuel en México le impulsó a dirigir Un Buñuel Mexicano. Pero sin lugar a dudas Maillé afronta uno de sus mayores retos profesionales realizando su primer largometraje de ficción, con la adaptación de la exitosa novela colombiana Rosario Tijeras de Jorge Franco, un fenómeno social en su país de origen.
Supongo que llevar a la gran pantalla una novela tan conocida suponía todo un reto a la hora de realizar la película.
Si… era un reto que había que asumirlo y no tener miedo tratando sobre todo de tomar libertades y tener esa opción de llevar la historia por donde tu quieras llevártela y de estar cómodo con ello. Aparte yo tuve una relación de amistad muy bonita con Jorge Franco, el autor del libro, y con frecuencia cuando le contaba un poco las cosas que yo decidía, él en ocasiones no estaba de acuerdo…, de todas maneras Jorge está muy contento con la película.
Es curioso que al tratarse de una película tan violenta y desgarradora se desprende de sus imágenes un cierto lirismo que supone un contraste con las situaciones que viven los personajes.
En efecto… es que lo que yo buscaba, porque era un historia con mucho frenesí… Yo quería que fuese como una película asiática, les pedí a los actores que fueran pausados. La cámara no es una cámara nerviosa, hay muchos planos fijos, los movimientos son muy lentos. Todas estas apariciones del cielo para mi eran como respiraciones importantes. El tiempo de la película también es importante, hay planos que se toman su tiempo, y esa contraposición con la manera que viven estos personajes, con la historia tan fuerte que están contando… para mi estos elementos hacen que la película gane peso y hace que sea aún mas fuerte.
Es muy gratificante para la mayoría del público español el descubrimiento de la bella Flora Martínez que interpreta a Rosario. ¿Fue ella tu primera elección?
Flora no solamente es muy bella sino que es una gran actriz. Ella reunía el talento y la sencillez como persona para interpretar a Rosario. Al principio me iba a dejar llevar quizás por el cliché de lo que uno se puede imaginar de una sicaria de Medellín… pero cuando realizamos el casting, yo opté inmediatamente por ella y aunque los colombianos al principio no estaban muy de acuerdo con la elección, ahora dicen que solo podía haber sido ella.
Existen varias productoras latinoamericanas involucradas en esta película. ¿Resultó complicado el proceso de producción para levantar este proyecto?
Para nada. Filmamos la película en Medellín, la editamos en Madrid, el sonido se hizo en Nueva York, toda las post producción de imagen la hicimos en Brasil… Las selecciones de los técnicos nunca se dieron porque eran de un país sino porque a ellos les queríamos por su grado de profesionalidad. Además existe la realidad del cine Latino Americano que es que necesitas contar con co-producciones y eso es importante ya que es más fácil posicionar la película en otros países.
Málaga, Marzo 2006
