En éste panorama cinematográfico español donde escasean los films de acción, siempre resulta interesante echar un vistazo a aquellas producciones nacionales que aborden de alguna manera el terrible problema del terrorismo en nuestro país. Miguel Courtois, director de familia española y francesa y afincado en Euskadi, se ha atrevido con una curiosa historia basada en hechos reales, que cuenta la historia de Mikel Lejarza, alias Lobo, agente de los servicios secretos españoles que consiguió infiltrarse en ETA entre 1973 y 1975, provocando la caída de gran parte de la militancia etarra de la época. Celebramos la arriesgada apuesta que hace el cine español para abordar este tipo de temas siempre controvertidos y como buenos defensores del cine europeo que somos, nos hubiera gustado encontrar una película innovadora e inteligente que invitara a la reflexión sobre ésta problemática, pero desgraciadamenteno encontramos en El Lobo, un film irregular y una realización fallida. Sin poner en duda la calidad artística de su reparto internacional, uno de los principales errores del film cabe encontrarlos en la elección del casting; A la cabeza de este comercial grupo de actores encontramos a Eduardo Noriega, actor correctísimo que asume riesgos por cada papel que interpreta, pero al que vemos bastante limitado a la hora de asumir un papel tan díficil como el de Lejarza, un hombre confuso que no coincide con los métodos de ETA pero tampoco con los del servicio secreto. Nos cuesta sentir en Noriega, (lejos de su papel que bordó en Abre los Ojos, uno de sus mejores trabajos hasta la fecha), la profunda crisis personal de un hombre perdido y solitario, que le llevará hasta sacrificar a su familia y arriesgar su vida.
Aparte de los convincentes trabajos de Jorge Sanz y un estereotipado Jose Coronado que interpretan a un miembro que intenta cambiar las cosas en el seno de ETA y un corrupto policia, respectivamente, uno se pregunta que hace un tipo como Patrick Bruel (cantante idolatrado en Francia) interpretando al cabecilla de la banda armada, junto a la guapa Mélanie Doutey, que ya vimos en La Flor del Mal (Claude Chabrol, 2003), y que intenta en este film hacernos creer su condición de terrorista vasco francesa. A la vista está que nos encontramos con dos reclamos comerciales para intentar atraer al público francés.
La realización de Miguel Courtois, con gran experiencia en la televisión francesa y hasta ahora desconocido en nuestro país, se deja llevar por un ritmo de la música y de las imágenes, en ocasiones arbitrario y convencional. Señalar por ejemplo las innecesarias escenas a cámara lenta que restan credibilidad a los momentos de acción. Así como el contraste entre la artificiosa canción estridente de los primeros minutos que intenta añadir tensión articial a la escapada del protagonista, con la melodía de Leonard Cohen que cierra la pelicula y que muestra en plano general al Lobo con su nuevo rostro, adentrádose entre la multitud. Una escena que recuerda demasiado al mítico personaje de Hannibal Lecter intentando también pasar desapercibido entre la gente, al final de la manífica El Silencio de los Corderos (Jonathan Demme, 1991). Pero es en el guión donde encontramos que el film rompe aguas por todos lados. Demasiadas lagunas que restan verosimilitud a una historia que está basada en hechos reales. La integración de Lobo en el seno de la banda se desarrolla demasiado rápido, así como los encuentros que este realiza con la policia secreta no tienen nada de carácter confidencial. Por último la banda apenas opone dificultad para que Lobo se reintegre despues de que se hayan oído rumores de su verdadera identidad de infiltrado. Si a ello añadimos unos diálogos muy poco cuidados, encontramos demasiadas cuestiones que terminan por aburrir e irritar al espectador. El cine europeo tiene que seguir apostando por este tipo de género, planteando temáticas similares para demostrar que podemos competir con el cine norteamericano. Pero convendría asumir este tipo de riesgos desde una perspectiva mas personal e innovadora, sin caer en el cliché de producto comercial. Es una lástima que a través de una producción de tal calibre no se hubiese podido ahondar de manera más profunda en un problema que desgraciadamente nunca pasa de moda, para plantear diferentes dudas y plasmar diferentes análisis por parte de todos los ciudadanos, sobre los últimos años de historia política en la sociedad española.
España, 2004; Producción: Julio Fernández, Melchor Miralles Dirección: Miguel Courtois Guión: Antonio Onetti Fotografía: Nestor Calvo Música: Francesc Gener Intérpretes: Eduardo Noriega, José Coronado, Melanie Doutey, Silvia Abascal, Santiago Ramos, Jorge Sanz, Patrick Bruel Duración: 122m. Género: Acción.
