Suelo encontrar bastante a menudo en diversos blogs de cine críticas con bastante dureza a las distribuidoras de nuestro país por causas varias; ya sea porque llegan a estrenarse con un importante retraso respecto a su país de origen o bien porque se permiten la licencia de cambiar los títulos originales de las películas sin respetar la traducción original y sustituyéndolos por títulos de comercialización en ocasiones ridículos, poco orientativos respecto al género de la película o demasiado generalistas, sin arriesgarse demasiado a la hora de apostar por la originalidad del mismo.
Creo que sería importante aclarar ciertos detalles al respecto que muchos espectadores ignoran, y con noble razón, ya que no siempre se debería culpar a las distribuidoras actuales de estas circunstancias que en muchas ocasiones, ciertamente, condicionan el éxito o el fracaso comercial de una película.
