Domingo 24 de Agosto. Si no recuerdo mal creo que mi despertador sonó cinco minutos antes de las 8h30. Me costó poco levantarme, son aquellos días en los que sé que son especiales y por los que el madrugón vale la pena.
Podía quedar la pequeña duda de si el correctivo de los favoritos al metal de oro, pudiese volver a repetirse, pero sabía que los chavales no podrían caer tan bajo como les sucedió días anteriores y sacarían a relucir su orgullo. Estar en una final, enfrentarse por segunda vez eran alicientes como para saber que veríamos algo diferente.
Ya decía yo que se exageraba demasiado al calificar la segunda parte del hombre murciélago como una de la mejores película de todos los tiempos. La verdad es que la crisis no sólo se percibe a nivel económico o en nuestra industria nacional, sino que parece que también en la calidad media de autoexigencia de ciertos espectadores. Y es que como decía el gran Fernando, y no el Fernán Gómez que no digo que no lo sea, pero yo soy de generaciones posteriores, bueno eso, como decía el gran Fernando Trueba: “No es el cine en que está en crisis si no la Humanidad”. ¡Gran frase!
Ya lo he comentado en anteriores reflexiones, si no nos planteamos ser un poquito menos autocomplacientes con los que se nos proyecta en las pantallas, nunca lograremos que lleguen productos interesantes, arriesgados, transcendentales y épicos. No es País para Viejos, La Soledad, La Vida de los Otros, La Graine et le Mulet ( último film francés ganador del César en su país) son el mejor ejemplo de los sutiles amagos de la repercusión de este nuevo cine que nos hace pensar que todavía hay esperanza… El Caballero Oscuro se acerca un poco más a esta rama de cine hecho con agallas, pero aunque el film no desmerece de todos sus elogios, no creo que sea para tanto.
