
El verano pasado ya empecé a escuchar rumores sobre el escenario donde se movería el esperado proyecto de Alejandro Amenábar; enmarcar la historia en el Antiguo Egipto me pareció de lo más curioso interesante. Finalmente parece que se van desvelando las incógnitas. A la noticia que nos llegó sobre el fichaje de la ganadora de un Oscar Rachel Weisz, se añaden nuevos detalles sobre su reparto y argumento que podemos resumir brevemente; en los inicios del cristianismo en el país del dios Ra, un esclavo abraza la doctrina de Cristo con el fin de buscar la libertad mientras se enamora de su ama, una mujer de Alejandría, filósofa y atea. La guapa Weisz se hará cargo de este papel pero los otros dos protagonistas son bastante menos conocidos; dando vida a Ammonius, un entusiasta monje cristiano, nos encontramos con Ashraf Barhom al que hemos podido ver en Paradise Now de Hany Abud-Assad, film palestino nominado al Oscar y en El Reino de los Cielos de Ridley Scott. Para el papel de esclavo Orestes, el elegido ha sido el guatemalteco Oscar Isaac al que pronto veremos en Guerrilla de Steven Soderbergh.

Y es que después de un largo periodo sin ponerse detrás de las cámaras, recuérdese que su último trabajo para la gran pantalla fue en 1997 con la convencional Legítima Defensa, Francis Ford Coppola dice haberse decidido abandonar definitivamente el cine comercial y embarcarse en nuevos proyectos más personales. Hace poco presentó en el Festival de Cine de Roma, Youth Without Youth interpretado por Tim Roth y la rumana Alexandra María Lara, film que por cierto tuvo una tibia acogida de crítica y público.

Admito no haber visto La Soledad al mismo tiempo que reconozco sinceramente mi satisfacción por su triunfo en la Gala de los premios de cine más populares de nuestro país. Es curioso constatar como el film español más taquillero del año vio cómo le arrebataba el concurrido galardón una de las películas menos vistas por nuestros espectadores. Este caso me recuerda vagamente al de la ceremonia de los Césars, premios de la Academia francesa donde L’esquive, traducido aquí como La Escurridiza, o cómo Esquivar el Amor de Abdellatif Kechiche, film pequeñito de corte social, ganó inesperadamente el premio a la mejor película frente a la superproducción gala y gran éxito de taquilla Largo Domingo de Noviazgo de Jean Pierre Jeunet. En ese momento me pregunté a mí mismo si esto podría llegar a ocurrir algún día con nuestros queridísimos Goya, sin que la presión mediática y el éxito de taquilla no influya en el palmarés final a la hora de premiar cine arriesgado e independiente.
Un interesante proyecto que se cuece en estos momentos en los estudios Universal se
había quedado huérfano en su dirección. El film en cuestión es una nueva versión de el hombre Lobo: The Wolf Man. 14 años atrás se estrenó la versión de Mike Nichols interpretada por Jack Nicholson y Michelle Pfeiffer, esta vez el elegido en hacer de Licántropo ha sido el actor mexicano Benicio del Toro acompañado por Anthony Hopkins que estará a cargo del rol de padre. El desertor en cuestión es Mark Romanek, reputado director de video clips, que debutó en el largometraje con la inquietante Retratos de una Obsesión (2002) con Robin Williams, y por lo visto abandona el barco debido a diferencias creativas en la producción.
