Definitivamente nuestro cine español empieza a estar de enhorabuena. No sólo por el talento de algunos directores que han presentado sus óperas primas a lo largo de los últimos meses, y espérense sentados que ya se acercan Bayona, Vigalondo y Groizard con El Orfanato, Los Cronocrímes y Dos respectivamente, sino por la variedad de sus puestas en escena y en abordar diversos géneros, haciéndo un acertado uso del montaje y diversos técnicas cinematográficas.
Tal es el caso del debut en el largometraje de Félix Viscarret, joven director apadrinado por Fernando Trueba y basado en la novela El Trompetista del Utopía de Fernando Aramburu. Trueba visionó uno de sus cortometrajes, Dreamers, y vio futuro en el joven ofreciéndole la oportunidad de dirigir su primer film para la gran pantalla. Eso sí, tuvo que esperar varios años para poner en marcha el proyecto.
Una bonita historia de personajes entrañables, que se desarrolla en el pueblo navarro de Estella, lugar al que decide volver un rufián, holgazán y perdedor nato, Benito Lacunza, sólidamente interpretado por Alberto San Juan.
