Bien, bien, queridos románticos aventureros, curiosos, idealistas y prudentes de la vida, mi espera no se podía alargar más y como viene siendo habitual cada año por estas fechas tan entrañables en las que la gente se transporta a otros lugares o bien hacen reflexión personal sobre si han estudiado o no para los exámenes, aquí estoy de nuevos para exponer mis reflexiones (¿?) y compartirla con individuos que saben llorar por lo que vale la pena y sacrificarse por lo que creen conveniente.
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